Té negro

El té negro es un tipo de té que se encuentra oxidado en un determinado grado, mucho más que otras variaciones como el té blanco o el té oolong. Al igual que el resto de variedad, se prepara con hojas de una planta conocida como Camellia Sinensis.

Su principal particularidad es que presenta un tipo de aroma mucho más penetrante; además, también lleva más cafeína que el resto de tés. Sin embargo, en comparación con una taza de café, la cantidad de cafeína no es tan elevada; es por esta razón, por la que es menos perjudicial.

A continuación, vamos a profundizar en algunas de las particularidades del té negro, para que sepas porque es tan especial.

Características del té negro

Una interesante curiosidad que debes conocer sobre el té negro es que en ciertas culturas, incluso en el idioma chino, se le conoce como “té rojo”. Esto tiene su explicación: y es que este apelativo lo que realmente está describiendo es el color, que es más bien rojo que negro.

Otra de sus características es la duración de su sabor; el té verde perderá su sabor cuando haya pasado un año, mientras que el negro será capaz de retenerlo durante mucho más tiempo. Es por ello, por lo que el té negro se ha utilizado mucho para comercializar, pudiendo llegar en las mejores condiciones a cualquier parte, incluso aunque el trayecto sea muy largo.
Por ejemplo, recorrería muchas rutas a lo largo del Tibet, Mongolia y Siberia durante el Siglo XIX.

Se tienen algunas referencias de que a lo largo de la “Dinastía Tang”, el té negro se utilizaba cómo un tipo de colorante para telas; simplemente se ponía a hervir el agua y luego se introducía la prenda en cuestión. Lógicamente, el colorante no aguantaba mucho, pero se consideraba la mejor opción para las clases bajas que no podían afrontar otro tipo de colorante que fuera más caro.

Inicialmente, el té que se empezó a comercializar en el mercado era el verde, o bien una variación de este semioxidada. Sin embargo, en el momento en el que el té negro llegó al mercado, le ganó la batalla en cuanto a popular. Hoy en día podemos encontrar los dos tipos en cualquier supermercado; ahora bien, si queremos probar un té negro de calidad, que se asemeje lo máximo posible al de toda la vida, tendremos que ir a una tetería, o pedir directamente el producto a China.

Curiosidad: Si viajas a UK y pides un té negro, puede que te los sirvan con leche. Pero lo más curioso es que la expresión de té negro, en otros países, hace referencia a una taza de té que no tiene leche ni crema, ni nada más. En otras palabras, que o bien nos informamos de lo que hemos pedido exactamente, o bien nos servirán cualquier cosa.

¿Cómo se procesa el té negro para conseguir ese característico sabor?

Después de las cosechadas, las hojas que darán sabor al té negro se tendrán que secar de forma natural. A continuación se presentarán dos métodos para procesarlo:

-Por una parte tenemos lo que se conoce como el método CTC, que consiste primeramente en romper las hojas, después son desgarradas y envueltas. Este método se utiliza normalmente cuando se tiene que tratar hojas de reducida calidad; el proceso terminará introduciéndolas en pequeños saquitos que serán procesados en máquinas especiales. Por lo general, el té negro que encontramos en el supermercado se ha procesado de esta manera.

-Por otra parte, tenemos los métodos ortodoxos, los cuáles se llevan a cabo tanto con máquinas, como a mano. El procedimiento manual se utiliza para crear tés de la máxima calidad posible (los más caros); son apreciados por los expertos en este mundo. El procedimiento con máquinas tiene una calidad medio-alta.

Una vez que las hojas de la planta han sido tratadas, estas se tienen que oxidar; para ello se tienen que controlar ciertos factores externos, como la humedad y la temperatura; si estas son extremas, afectará a la calidad de la hoja y no se conseguirá el producto deseado. Este procedimiento recibe el nombre de fermentación aunque, siendo realistas, en realidad no se produce ninguna.

Dependiendo del nivel de oxidación que tenga la hoja, se determinará la calidad del té.

El proceso de oxidación empezará en la etapa de “enrollamiento”; a partir de entonces será crucial controlar el tiempo entre las diferentes etapas, hecho que puede elevar de forma considerable la calidad del té. A continuación, las hojas se secarán y se tendrán que clasificar dependiendo de su tamaño (podemos encontrar tamaño “hoja entera”, rota, broza o directamente polvo.

Dependiendo de la marca que lo vaya a comercializar, es posible que el té todavía se pueda clasificar en toda una serie de subgrupos atendiendo a diferentes criterios.
Una vez que todos los procesos anteriores del té negro se hayan completado, ahora solo quedará empaquetarlo y estará listo para darle salida.

¿Cómo se prepara una infusión de té negro?

Lo primero que podemos pensar es que esto es algo que no entraña ningún misterio; que es tan solo poner agua a calentar, introducir la bolsa o las hojas y olvidarse de todo.

Pero nada más lejos; en concreto, el agua que vamos a usar para el té verde jamás debería de superar los 100ºC (se tendría que mantener entre los 80-90ºC); por otra parte, jamás deberíamos mantener la bolsa sumergida durante más de 4 minutos; es cierto que de esta forma conseguiremos una mayor intensidad, pero también puede que nos tengamos que enfrentar a un amargor que acabe con la experiencia de disfrutar de un buen té negro.

En el caso de que vayamos a servir el té negro con leche, o bien con limón, debemos esperar unos 4-5 minutos con la bolsita o las hojas sumergidas; ya que hará falta una mayor intensidad de sabor.

Ahora que ya conoces todas esta particularidades sobre el té negro, seguro que lo puedes disfrutar de una manera mucho más especial.