Té azul

El té azul tiene su origen en Asia, en concreto de Taiwán y China. Tiene un sabor muy especial, siendo consumido normalmente para adelgazar; además, dispone de toda una serie de propiedades que se consideran muy beneficiosas para la salud.

A nivel interno es muy rico en taninos, unas sustancias que también las encontramos en el té verde; sin embargo, en el té azul están en una mayor cantidad.
Otra de sus ventajas es que dispone de toda una serie de minerales y de vitaminas; aunque si bien es cierto que no al mismo nivel que lo hacen las frutas y los vegetales, su aporte es muy importante.

El té azul (también llamado té oolong) se consideran los más caros que se pueden encontrar a lo largo del mundo… aunque, claro está, también dependerá de la gama la que pertenezcan. Probablemente en cualquier supermercado podamos encontrar tés azules a precios ajustados, aunque en nada se parecerá a los originales de toda la vida.

Existen diferentes tipos de té azul, que pueden diferir en cuanto a frescos y a aroma. Aquellos que tienen un grado de baja calidad, pueden producir un cierto amargor más que considerable.
También se caracterizan por tener un tipo de hoja entera y grande.

Historia del té azul

Se sabe que el té azul, el original, es cultivado en ciertos jardines secretos a los que no se le permite el acceso a nadie. De hecho, en estos jardines se creaba el té desde tiempos inmemorables, a los que solamente el Emperador podía acceder.

Pueden parecer un mito o un cuento, pero lo cierto es que estos jardines todavía existen siguen produciendo el té.

Algunos tipos de té, como los azules o los verdes, se fabrican en estos jardines, aunque bien es cierto que también los podemos encontrar fabricados con métodos alternativos que abaratan costes, productos con los que nos tendremos que conformar en el caso de que nuestro presupuesto no sea demasiado elevado.

Los tés azules que salen de los jardines secretos raramente salen de China; de hecho, si lo hacen, se considera contrabando, y allí es un delito capital.

Elaboración del té azul

El proceso de la elaboración del té azul es muy específica.

-En cuanto a la cosecha, es importante no recoger las hojas demasiado pronto, tienen que estar frescas pero no en exceso. También hay que tener cuidado de que no estén excesivamente maduras.

-La elaboración se tiene que llevar a cabo después de que se haya producido la recolección.

La luz del sol cobra un papel muy importante en la elaboración; primeramente se marchitarán a la luz del sol, luego se suelen agitar en cestas de bambú para que los bordes de las hojas se puedan romper y finalmente se vuelven a secar hasta que las hojas logran un matiz amarillento característico.

Cuando las hojas que dan lugar al té azul reaccionan con el oxígeno, los bordes de las mismas se vuelven rojizas. Este periodo de oxidación (también conocido como fermentación, aunque no se produzca ninguna) se detendrá cuando haya pasado un par de horas.

Cómo ya hemos comentado, las hojas que se utilizan para hacer el té azul son largas, por lo que el periodo de maduración es mucho más extenso de lo normal. Precisamente es ese tiempo lo que finalmente conseguirá que se obtenga una gran gama de sabores, diferentes tonalidades (dentro del té azul) y fragancias de lo más características.

Propiedades del te azul

Ya sabes que este té tiene una elevada cantidad de taninos pero, además, también lleva una gran fuente de vitaminas y minerales; además de tener el poder de disolver las grasas del cuerpo. Debes de saber que una taza de té azul tiene la mitad de cafeína que el té negro, y el doble que el té verde. También cuenta con una elevada cantidad de prolifenoles que, según se sabe, son adecuados para poder prevenir el cáncer, además de ayudarnos a mantener el corazón sano.

¿Cómo preparar una infusión de té azul?

Para preparar una infusión de té azul nos hará falta utilizar 2-3 gramos de té (aproximadamente lo que cabe en una cuchara de postre), por cada 180-220ml de agua. Es importante que el agua esté muy caliente, ya que de esta forma extenderá sus propiedades a lo largo de todo el recipiente; ahora bien, no debe de llegar a hervir; es decir, no debería de alcanzar la temperatura de los 100ºC. En el caso de que lo haga se empezarán a perder algunas propiedades importantes.

En cuanto al tiempo de sumergir la bolsa en el agua también lo tendremos que controlar; este no debería de ser superior a los 3-4 minutos aproximadamente. Si nos pasamos de ese tiempo, es muy probable que el sabor que se obtenga sea demasiado intenso.

Por otra parte, estas infusiones se pueden tomar frías sin ningún tipo de problema. En este caso tendremos que modificar un poco la receta, pudiendo añadir azúcar de caña, limón, o incluso hasta canela en polvo.

A la hora de elegir un té azul, te darás cuenta de que en el supermercado tienes una gran cantidad de opciones a elegir. Es cierto que no vamos a obtener el mismo sabor que un té obtenido de jardines naturales, pero por lo menos deberíamos buscar un poco de calidad.

En herboristerías podremos encontrar los mejores tés azules, para que podamos experimentar con ellos.
Por todas estas razones, deberías apostar por el té azul.